Bienvenidos a este espacio donde conocerás los aspectos relevantes del idioma español y como hacer uso efectivo de este.
miércoles, 23 de febrero de 2022
Lenguas romances
Lengua Romance es el nombre dado a ocho grupos de lenguajes que evolucionaron del Latín vulgar del imperio romano, hablados por alrededor de 920 millones de personas, con predominancia en el mundo occidental.
Las lenguas romances, «lenguas románicas» o «lenguas neolatinas», son lenguajes modernos que evolucionaron del latín vulgar entre los siglos VI y IX formando una rama de las lenguas itálicas dentro de la familia de lenguas indoeuropeas. Al inicio del siglo XXI alrededor de 920 millones de personas en el mundo eran hablantes de lenguas romances, principalmente en Europa, áfrica y en el continente americano. Las lenguas romances más habladas actualmente son el español, el portugués, el francés, el italiano, el rumano y el catalán. El término “romance” deriva de la expresión romanice del latín posclásico, que a su vez derivó de la palabra en latín romanus.
Lengua castellana de José Momo Mercado
Lengua inmortal que hablaron mis abuelos
sábado, 12 de septiembre de 2015
Las oraciones compuestas
Se denomina oración compuesta o compleja a una oración que tiene más de un sintagma verbal o, dicho de otro modo, tiene más de un verbo conjugado.
Ejemplos:
a. El equipo azul jugó muy bien pero el equipo verde fue un desastre.
b. Rosita compró paletas y María se las quitó.
c. A Juanita le gusta la comida que guisa su abuelita.
d. Patricia asistió a la junta a la que convocó el Ingeniero Robles.
e. Karla tiene el cabello rojo, su hermana lo tiene negro.
f. Martha se divorció, su esposo ya se volvió a casar.
g. Yo quiero tener tres hijos pero mi esposo quiere tener dos.
h. ¿Quieres ir a la fiesta o prefieres quedarte a descansar?
i. Catalina es profesora de inglés y su esposo es Músico.
j. No lo sé ni me interesa.
El almohadón de plumas de Horacio Quiroga (texto completo)
Por: Horacio Quiroga
Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Ella lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer.
Durante tres meses -se habían casado en abril- vivieron una dicha especial.
Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre.
La casa en que vivían influía un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso -frisos, columnas y estatuas de mármol- producía una otoñal impresión de palacio encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes, afirmaba aquella sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.
En ese extraño nido de amor, Alicia pasó todo el otoño. No obstante, había concluido por echar un velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil, sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido.
No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastró insidiosamente días y días; Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde pudo salir al jardín apoyada en el brazo de él. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó la mano por la cabeza, y Alicia rompió en seguida en sollozos, echándole los brazos al cuello. Lloró largamente todo su espanto callado, redoblando el llanto a la menor tentativa de caricia. Luego los sollozos fueron retardándose, y aún quedó largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni decir una palabra.
Fue ese el último día que Alicia estuvo levantada. Al día siguiente amaneció desvanecida. El médico de Jordán la examinó con suma atención, ordenándole calma y descanso absolutos.
-No sé -le dijo a Jordán en la puerta de calle, con la voz todavía baja-. Tiene una gran debilidad que no me explico, y sin vómitos, nada... Si mañana se despierta como hoy, llámeme enseguida.
Al otro día Alicia seguía peor. Hubo consulta. Constatóse una anemia de marcha agudísima, completamente inexplicable. Alicia no tuvo más desmayos, pero se iba visiblemente a la muerte. Todo el día el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio. Pasábanse horas sin oír el menor ruido. Alicia dormitaba. Jordán vivía casi en la sala, también con toda la luz encendida. Paseábase sin cesar de un extremo a otro, con incansable obstinación. La alfombra ahogaba sus pasos. A ratos entraba en el dormitorio y proseguía su mudo vaivén a lo largo de la cama, mirando a su mujer cada vez que caminaba en su dirección.
Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche se quedó de repente mirando fijamente. Al rato abrió la boca para gritar, y sus narices y labios se perlaron de sudor.
-¡Jordán! ¡Jordán! -clamó, rígida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra.
Jordán corrió al dormitorio, y al verlo aparecer Alicia dio un alarido de horror.
-¡Soy yo, Alicia, soy yo!
Alicia lo miró con extravió, miró la alfombra, volvió a mirarlo, y después de largo rato de estupefacta confrontación, se serenó. Sonrió y tomó entre las suyas la mano de su marido, acariciándola temblando.
Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide, apoyado en la alfombra sobre los dedos, que tenía fijos en ella los ojos.
Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se acababa, desangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo. En la última consulta Alicia yacía en estupor mientras ellos la pulsaban, pasándose de uno a otro la muñeca inerte. La observaron largo rato en silencio y siguieron al comedor.
-Pst... -se encogió de hombros desalentado su médico-. Es un caso serio... poco hay que hacer...
-¡Sólo eso me faltaba! -resopló Jordán. Y tamborileó bruscamente sobre la mesa.
Alicia fue extinguiéndose en su delirio de anemia, agravado de tarde, pero que remitía siempre en las primeras horas. Durante el día no avanzaba su enfermedad, pero cada mañana amanecía lívida, en síncope casi. Parecía que únicamente de noche se le fuera la vida en nuevas alas de sangre. Tenía siempre al despertar la sensación de estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima. Desde el tercer día este hundimiento no la abandonó más. Apenas podía mover la cabeza. No quiso que le tocaran la cama, ni aún que le arreglaran el almohadón. Sus terrores crepusculares avanzaron en forma de monstruos que se arrastraban hasta la cama y trepaban dificultosamente por la colcha.
Perdió luego el conocimiento. Los dos días finales deliró sin cesar a media voz. Las luces continuaban fúnebremente encendidas en el dormitorio y la sala. En el silencio agónico de la casa, no se oía más que el delirio monótono que salía de la cama, y el rumor ahogado de los eternos pasos de Jordán.
Alicia murió, por fin. La sirvienta, que entró después a deshacer la cama, sola ya, miró un rato extrañada el almohadón.
-¡Señor! -llamó a Jordán en voz baja-. En el almohadón hay manchas que parecen de sangre.
Jordán se acercó rápidamente Y se dobló a su vez. Efectivamente, sobre la funda, a ambos lados del hueco que había dejado la cabeza de Alicia, se veían manchitas oscuras.
-Parecen picaduras -murmuró la sirvienta después de un rato de inmóvil observación.
-Levántelo a la luz -le dijo Jordán.
La sirvienta lo levantó, pero enseguida lo dejó caer, y se quedó mirando a aquél, lívida y temblando. Sin saber por qué, Jordán sintió que los cabellos se le erizaban.
-¿Qué hay? -murmuró con la voz ronca.
-Pesa mucho -articuló la sirvienta, sin dejar de temblar.
Jordán lo levantó; pesaba extraordinariamente. Salieron con él, y sobre la mesa del comedor Jordán cortó funda y envoltura de un tajo. Las plumas superiores volaron, y la sirvienta dio un grito de horror con toda la boca abierta, llevándose las manos crispadas a los bandós. Sobre el fondo, entre las plumas, moviendo lentamente las patas velludas, había un animal monstruoso, una bola viviente y viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le pronunciaba la boca.
Noche a noche, desde que Alicia había caído en cama, había aplicado sigilosamente su boca -su trompa, mejor dicho- a las sienes de aquélla, chupándole la sangre. La picadura era casi imperceptible. La remoción diaria del almohadón había impedido sin duda su desarrollo, pero desde que la joven no pudo moverse, la succión fue vertiginosa. En cinco días, en cinco noches, había vaciado a Alicia.
Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.
Estudiando el cuento El almohadón de plumas de Horacio Quiroga(preguntas guías)
1. ¿Cómo era Jordán en términos físicos, emocionales y psicológicos?
2. ¿Cómo era el trato de Jordán hacia su esposa?
3. ¿Cómo era Angélica términos físicos, emocionales y psicológicos?
4. ¿Cómo era el trato de Angélica hacia su esposa?
5. Describa la casa de este matrimonio.
6. Según las descripciones de la casa, a qué clase social pertenecía Jordán.
7.¿Qué le sucedió a Angélica en el cuento?
8. ¿Qué simboliza el parásito que picó a Angélica?
9. ¿Cuál es la idea central de este cuento?
10. ¿Cuá es el mensaje de este cuento?
La muñeca menor de Rosario Ferré (texto completo_
Por Rosario Ferré
La tía vieja había sacado desde muy temprano el sillón al balcón que daba al cañaveral como hacía siempre que se despertaba con ganas de hacer una muñeca. De joven se bañaba menudo en el río, pero un día en que la lluvia había recrecido la corriente en cola de dragón había sentido en el tuétano de los huesos una mullida sensación de nieve. La cabeza metida en el reverbero negro de las rocas, había creído escuchar, revolcados con el sonido del agua, los estallidos del salitre sobre la playa y pensó que sus cabellos habían llegado por fin a desembocar en el mar. En ese preciso momento sintió una mordida terrible en la pantorrilla. La sacaron del agua gritando y se la llevaron a la casa en parihuelas retorciéndose de dolor.
El médico que la examinó aseguró que no era nada, probablemente había sido mordida por una chágara viciosa. Sin embargo pasaron los días y la llaga no cerraba. Al cabo de un mes el médico había llegado a la conclusión de que la chágara se había introducido dentro de la carne blanda de la pantorrilla, donde había evidentemente comenzado a engordar. Indicó que le aplicaran un sinapismo para que el calor la obligara a salir. La tía estuvo una semana con la pierna rígida, cubierta de mostaza desde el tobillo hasta el muslo, pero al finalizar el tratamiento se descubrió que la llaga se había abultado aún más, recubriéndose de una substancia pétrea y limosa que era imposible tratar de remover sin que peligrara toda la pierna. Entonces se resignó a vivir para siempre con la chágara enroscada dentro de la gruta de su pantorrilla.
Había sido muy hermosa, pero la chágara que escondía bajo los largos pliegues de gasa de sus faldas la había despojado de toda vanidad. Se había encerrado en la casa rehusando a todos sus pretendientes. Al principio se había dedicado a la crianza de las hijas de su hermana, arrastrando por toda la casa la pierna monstruosa con bastante agilidad. Por aquella época la familia vivía rodeada de un pasado que dejaba desintegrar a su alrededor con la misma impasible musicalidad con que la lámpara de cristal del comedor se desgranaba a pedazos sobre el mantel raído de la mesa. Las niñas adoraban a la tía. Ella las peinaba, las bañaba y les daba de comer. Cuando les leía cuentos se sentaban a su alrededor y levantaban con disimulo el volante almidonado de su falda para oler el perfume de guanábana madura que supuraba la pierna en estado de quietud.
Cuando las niñas fueron creciendo la tía se dedicó a hacerles muñecas para jugar. Al principio eran sólo muñecas comunes, con carne de guata de higüera y ojos de botones perdidos. Pero con el pasar del tiempo fue refinando su arte hasta ganarse el respeto y la reverencia de toda la familia. El nacimiento de una muñeca era siempre motivo de regocijo sagrado, lo cual explicaba el que jamás se les hubiese ocurrido vender una de ellas, ni siquiera cuando las niñas eran ya grandes y la familia comenzaba a pasar necesidad. La tía había ido agrandando el tamaño de las muñecas de manera que correspondieran a la estatura y a las medidas de cada una de las niñas. Como eran nueve y la tía hacía una muñeca de cada niña por año, hubo que separar una pieza de la casa para que la habitasen exclusivamente las muñecas. Cuando la mayor cumplió diez y ocho años había ciento veintiséis muñecas de todas las edades en la habitación. Al abrir la puerta, daba la sensación de entrar en un palomar, o en el cuarto de muñecas del palacio de las tzarinas, o en un almacén donde alguien había puesto a madurar una larga hilera de hojas de tabaco. Sin embargo, la tía no entraba en la habitación por ninguno de estos placeres, sino que echaba el pestillo a la puerta e iba levantando amorosamente cada una de las muñecas canturreándoles mientras las mecía: Así eras cuando tenías un año, así cuando tenías dos, así cuando tenías tres, reviviendo la vida de cada una de ellas por la dimensión del hueco que le dejaban entre los brazos.
El día que la mayor de las niñas cumplió diez años, la tía se sentó en el sillón frente al cañaveral y no se volvió a levantar jamás. Se balconeaba días enteros observando los cambios de agua de las cañas y sólo salía de su sopor cuando la venía a visitar el doctor o cuando se despertaba con ganas de hacer una muñeca. Comenzaba entonces a clamar para que todos los habitantes de la casa viniesen a ayudarla. Podía verse ese día a los peones de la hacienda haciendo constantes relevos al pueblo como alegres mensajeros incas, a comprar cera, a comprar barro de porcelana, encajes, agujas, carretes de hilos de todos los colores. Mientras se llevaban a cabo estas diligencias, la tía llamaba a su habitación a la niña con la que había soñado esa noche y le tomaba las medidas. Luego le hacía una mascarilla de cera que cubría de yeso por ambos lados como una cara viva dentro de dos caras muertas; luego hacía salir un hilillo rubio interminable por un hoyito en la barbilla. La porcelana de las manos era siempre translúcida; tenía un ligero tinte marfileño que contrastaba con la blancura granulada de las caras de biscuit. Para hacer el cuerpo, la tía enviaba al jardín por veinte higüeras relucientes. Las cogía con una mano y con un movimiento experto de la cuchilla las iba rebanando una a una en cráneos relucientes de cuero verde. Luego las inclinaba en hilera contra la pared del balcón, para que el sol y el aire secaran los cerebros algodonosos de guano gris. Al cabo de algunos días raspaba el contenido con una cuchara y lo iba introduciendo con infinita paciencia por la boca de la muñeca.
Lo único que la tía transigía en utilizar en la creación de las muñecas sin que estuviese hecho por ella, eran las bolas de los ojos. Se los enviaban por correo desde Europa en todos los colores, pero la tía los consideraba inservibles hasta no haberlos dejado sumergidos durante un número de días en el fondo de la quebrada para que aprendiesen a reconocer el más leve movimiento de las antenas de las chágaras. Sólo entonces los lavaba con agua de amoniaco y los guardaba, relucientes como gemas, colocados sobre camas de algodón, en el fondo de una lata de galletas holandesas. El vestido de las muñecas no variaba nunca, a pesar de que las niñas iban creciendo. Vestía siempre a las más pequeñas de tira bordada y a las mayores de broderí, colocando en la cabeza de cada una el mismo lazo abullonado y trémulo de pecho de paloma.
Las niñas empezaron a casarse y a abandonar la casa. El día de la boda la tía les regalaba a cada una la última muñeca dándoles un beso en la frente y diciéndoles con una sonrisa: “Aquí tienes tu Pascua de Resurrección.” A los novios los tranquilizaba asegurándoles que la muñeca era sólo una decoración sentimental que solía colocarse sentada, en las casas de antes, sobre la cola del piano. Desde lo alto del balcón la tía observaba a las niñas bajar por última vez las escaleras de la casa sosteniendo en una mano la modesta maleta a cuadros de cartón y pasando el otro brazo alrededor de la cintura de aquella exuberante muñeca hecha a su imagen y semejanza, calzada con zapatillas de ante, faldas de bordados nevados y pantaletas de valenciennes. Las manos y la cara de estas muñecas, sin embargo, se notaban menos transparentes, tenían la consistencia de la leche cortada. Esta diferencia encubría otra más sutil: la muñeca de boda no estaba jamás rellena de guata, sino de miel.
Ya se habían casado todas las niñas y en la casa quedaba sólo la más joven cuando el doctor hizo a la tía la visita mensual acompañado de su hijo que acababa de regresar de sus estudios de medicina en el norte. El joven levantó el volante de la falda almidonada y se quedó mirando aquella inmensa vejiga abotagada que manaba una esperma perfumada por la punta de sus escamas verdes. Sacó su estetoscopio y la auscultó, cuidadosamente. La tía pensó que auscultaba la respiración de la chágara para verificar si todavía estaba viva, y cogiéndole la mano con cariño se la puso sobre un lugar determinado para que palpara el movimiento constante de las antenas. El joven dejó caer la falda y miró fijamente al padre. Usted hubiese podido haber curado esto en sus comienzos, le dijo. Es cierto, contestó el padre, pero yo sólo quería que vinieras a ver la chágara que te había pagado los estudios durante veinte años.
En adelante fue el joven médico quien visitó mensualmente a la tía vieja. Era evidente su interés por la menor y la tía pudo comenzar su última muñeca con amplia anticipación. Se presentaba siempre con el cuello almidonado, los zapatos brillantes y el ostentoso alfiler de corbata oriental del que no tiene donde caerse muerto. Luego de examinar a la tía se sentaba en la sala recostando su silueta de papel dentro de un marco ovalado, a la vez que le entregaba a la menor el mismo ramo de siemprevivas moradas. Ella le ofrecía galletitas de jengibre y cogía el ramo quisquillosamente con la punta de los dedos como quien coge el estómago de un erizo vuelto al revés. Decidió casarse con él porque le intrigaba su perfil dormido, y porque ya tenía ganas de saber cómo era por dentro la carne de delfín.
El día de la boda la menor se sorprendió al coger la muñeca por la cintura y encontrarla tibia, pero lo olvidó en seguida, asombrada ante su excelencia artística. Las manos y la cara estaban confeccionadas con delicadísima porcelana de Mikado. Reconoció en la sonrisa entreabierta y un poco triste la colección completa de sus dientes de leche. Había, además, otro detalle particular: la tía había incrustado en el fondo de las pupilas de los ojos sus dormilonas de brillantes.
El joven médico se la llevó a vivir al pueblo, a una casa encuadrada dentro de un bloque de cemento. La obligaba todos los días a sentarse en el balcón, para que los que pasaban por la calle supiesen que él se había casado en sociedad. Inmóvil dentro de su cubo de calor, la menor comenzó a sospechar que su marido no sólo tenía el perfil de silueta de papel sino también el alma. Confirmó sus sospechas al poco tiempo. Un día él le sacó los ojos a la muñeca con la punta del bisturí y los empeñó por un lujoso reloj de cebolla con una larga leontina. Desde entonces la muñeca siguió sentada sobre la cola del piano, pero con los ojos bajos.
A los pocos meses el joven médico notó la ausencia de la muñeca y le preguntó a la menor qué había hecho con ella. Una cofradía de señoras piadosas le había ofrecido una buena suma por la cara y las manos de porcelana para hacerle un retablo a la Verónica en la próxima procesión de Cuaresma. La menor le contestó que las hormigas habían descubierto por fin que la muñeca estaba rellena de miel y en una sola noche se la habían devorado .“Como las manos y la cara eran de porcelana de Mikado, dijo, seguramente las hormigas las creyeron hechas de azúcar, y en este preciso momento deben de estar quebrándose los dientes, royendo con furia dedos y párpados en alguna cueva subterránea.” Esa noche el médico cavó toda la tierra alrededor de la casa sin encontrar nada.
Pasaron los años y el médico se hizo millonario. Se había quedado con toda la clientela del pueblo, a quienes no les importaba pagar honorarios exorbitantes para poder ver de cerca a un miembro legítimo de la extinta aristocracia cañera. La menor seguía sentada en el balcón, inmóvil dentro de sus gasas y encajes, siempre con los ojos bajos. Cuando los pacientes de su marido, colgados de collares, plumachos y bastones, se acomodaban cerca de ella removiendo los rollos de sus carnes satisfechas con un alboroto de monedas, percibían a su alrededor un perfume particular que les hacía recordar involuntariamente la lenta supuración de una guanábana. Entonces les entraban a todos unas ganas irresistibles de restregarse las manos como si fueran patas.
Una sola cosa perturbaba la felicidad del médico. Notaba que mientras él se iba poniendo viejo, la menor guardaba la misma piel aporcelanada y dura que tenía cuando la iba a visitar a la casa del cañaveral. Una noche decidió entrar en su habitación para observarla durmiendo. Notó que su pecho no se movía. Colocó delicadamente el estetoscopio sobre su corazón y oyó un lejano rumor de agua. Entonces la muñeca levantó los párpados y por las cuencas vacías de los ojos comenzaron a salir las antenas furibundas de las chágaras.
Estudiando la muñeca menor: Preguntas guías
La tía.
1. ¿Cómo era la tía de joven antes del accidente en el río?
2. ¿Cuál parece ser el tono del narrador en cuanto a a la tía cuando describe su rol dentro de la familia (después del accidente)? Cuál parece ser la actitud del narrador sobre la tía en general durante el cuento?
3. Estudiando el texto, por qué crees que la tía empieza a hacer las muñecas para sus sobrinas? Crees que sus motivos cambian con el tiempo, con la última muñeca? Explica tu respuesta.
La sobrina
1. ¿Cómo era la sobrina menor? Descríbela dando por lo menos 3 características y explica brevemente por qué crees eso.
2. El narrador dice que la sobrina se casa con el joven médico porque "le intrigaba su perfil dormido, y porque ya tenía ganas de saber cómo era por dentro la carne del delfín." [ver glosario si no lo has visto ya para "delfín"] Qué significa esto? Por qué se casó con el medico en tu opinión (basándote en el texto).
3. ¿Cómo cambia la sobrina menor al estar casada?
El médico mayor
1. ¿Cómo se representa el médico al principio del cuento?
2. ¿Cómo se caracteriza en el párrafo 8? Es diferente esta caracterización?
El médico joven
1. ¿Cómo se caracteriza el joven médico la primera vez que le vemos?
2. ¿Cómo se le caracteriza cuando están casados? Explica brevemente por qué crees eso. ¿El médico joven cambia durante su matrimonio?
B. Las muñecas
1. Se describe con mucho detalle cómo se hacen las muñecas cuando empiezan a ser más elaboradas.
a. ¿Cómo hace las caras de las muñecas?
b. ¿Cómo son y de qué son las manos (en comparación con las caras)?
c. Solo hay un elemento de la muñeca que la tía no hace por sí misma. ¿Qué es?
d. ¿Exactamente qué hace la tía con los ojos antes de ponerlas en las caras de las muñecas? ¿Por qué hace esto en tu opinión? ¿Cuál será su intención?
2. ¿Según el cuento, qué función tienen las muñecas cuando las sobrinas son más jóvenes?
3. Hemos comentado que las últimas muñecas (para la boda) tienen miel dentro. ¿Qué otra diferencia tenían estas muñecas con respecto a las de antes?
4. ¿Por qué crees que sólo se hacen las muñecas hasta que se case cada niña? ¿Entonces con qué posiblemente se asocia en tu opinión la muñeca? ¿Qué añade este hecho a tu entendimiento del significado de la muñeca en el cuento?
5. ¿Qué nota la sobrina menor al coger su última muñeca? ¿Por qué crees que estaba así la muñeca?
6. ¿Cuál es la relación entre cómo el joven médico le trata a su esposa, y cómo él le trata a la muñeca en tu opinión?
7. ¿Cuál es la relación que se establece entre las mujeres y las muñecas en el cuento en tu opinión?
8. ¿Cuál es el rol posible de la tía en la última escena del cuento? (para pensar)
Tipos de párrafos
El párrafo descriptivo es un texto que se caracteriza porque pretende representar a un objeto, animal, persona, lugar o sentimiento, exponiendo sus características particulares.
En un párrafo descriptivo el autor utiliza los sentidos para describir los atributos de quien o lo que habla en el texto, para que el receptor se haga una imagen más clara de lo que se describe.
Ejemplo de un párrafo descriptivo:
El frondoso roble se levanta erguido y orgulloso en medio del parque en donde todas las tardes juegan los niños a su alrededor. Las madres descansan en los bancos de madera viendo jugar a sus pequeños mientras el imponente árbol les proporciona buena sombra, lo que las ayuda a refrescarse en las tardes calurosas de primavera. Párrafo expositivo:
Sirve para explicar o desarrollar más ampliamente el tema que se está presentando. Estos suelen ser más extensos y abundantes, dependiendo de la complejidad del tema o del concepto que se esté explicando.Ejemplo de un párrafo expositivo:
Un ataque cardiaco surge cuando se ve obstruido por un tiempo el flujo de la sangre que va hacia el corazón, lo que ocasiona que este órgano sufra un daño, o las células cardiacas mueran. Por lo general la obstrucción del flujo de sangre hacia el corazón que ocasiona un ataque cardiaco sucede porque se forma un coágulo en alguna de las arterias coronarias. El colesterol es una de las principales causas de que las arterias coronarias se bloqueen, lo cual se sucede lentamente, pero en determinado momento puede impedir el flujo de sangre o atrapar a un coágulo entre estas paredes, ocasionando un ataque cardiaco. El estrés es una de las causas que ocasionan que el corazón no reciba la cantidad suficiente de sangre y oxígeno, puesto que bajo esta circunstancia el cuerpo requiere de un aumento del flujo de sangre y en caso de que las arterias se encuentren parcialmente bloqueadas, esto se dificulta y puede surgir un ataque cardiaco.
Ejemplo de un párrafo expositivo:
No siempre es posible determinar las causas de un ataque cardiaco, a menos que se realicen las pruebas necesarias, éste puede suceder mientas se descansa o se duerme, después de una actividad física intensa, al realizar actividad que implique un esfuerzo físico en un clima extremadamente frío, después de sufrir un disgusto, o una tensión emocional muy fuerte.
El párrafo argumentativo:
Tiene como objetivo expresar opiniones o rebatirlas con el fin de persuadir a un receptor. La finalidad del autor puede ser probando o demostrando una idea (o tesis), refutar la contraria o bien persuadir o disuadir al receptor sobre determinados comportamientos, hechos o ideas. Es cuando hay una discusión entre dos o varias personas sobre alguna idea o hecho.
Ejemplo de un párrafo argumentativo
En un comunicado sobre recientes estudios del calentamiento global, James Hansen, director del Instituto Goddard para Estudios Espaciales, de la NASA, dijo que las emisiones de los gases de invernadero están haciendo que los océanos se calienten y por lo tanto se encuentran cambiando las dinámicas de energía del clima global.
James Hansen menciona que eso revela que el planeta está fuera de balance, ya que existe más energía entrando que saliendo. Y por lo tanto es posible predecir con certeza que la próxima década va a ser más cálida que la anterior, señaló el director de Goddard. Los informes de la NASA y de NOAA sitúan el promedio de la temperatura global en 2012 en unos 14,6 grados Celsius, seis décimas de 1 grado más caliente que a mediados del siglo XX. La temperatura global ha aumentado en ocho décimas de 1 grado Celsius desde 1880 de acuerdo con los nuevos informes.
La oración temática
Ideas secundarias
Recuerda que la idea central es la que determina el contenido fundamental del párrafo. Las ideas secundarias son las que justifican, amplían, ejemplifican o repiten la idea central. La oración que coincide con el enunciado de una idea secundaria se denomina idea secundaria. En el siguiente párrafo se han destacado en negrita las oraciones secundarias que lo componen:
“Desde los tiempos de Bolívar la América Hispánica o latina ha tenido un desarrollo lento y torcido a cusa de los muchos intereses y ambiciones contradictorias. Las dimensiones internas, las dictaduras en algunos lugares, el alfabetismo, la explotación del indio y del obrero, el latifundismo, las intervenciones norteamericanas, todo eso ha conspirado contra el progreso y la evolución democrática de estos países. Resultado es la división política en veinte naciones débiles internamente fraccionadas. Aún hoy lo común es que en cada nación haya una minoría rica y dominante y una masa mayoritaria de hombres desheredados. Ello explica por qué los gobiernos en muchos casos no representan el verdadero sentir de los pueblos latinoamericanos”.
Esquema del párrafo:
Idea central: El desarrollo de Hispanoamérica es lento y torcido a causa de los muchos intereses y ambiciones contradictorias.
Ideas secundarias:
(1) enumeración de casos concretos de intereses y ambiciones contradictorias (luchas interna, dictaduras, analfabetismo, explotación…).
(2) Como consecuencia de todo ello: división política y debilidad de las veinte naciones latinoamericanas.
(3) Situación actual: Una minoría rica domina a una mayoría de hombres pobres.
(4) Consecuencia de todo lo anterior: los gobiernos, en muchos casos, no representan el verdadero sentir del pueblo.
El párrafo y la idea central
Todo escrito o composición se estructura en unidades menores que reciben el nombre de párrafos. El párrafo está formado por un conjunto de oraciones ordenadas que tratan de la misma idea. Podemos reconocer el párrafo porque se inicia con letra mayúscula al principio del renglón, dejando una serie de varios espacios que se conoce como sangría y termina con un punto y aparte.
Sangría: Espacio comprendido entre el margen del escrito y el principio de cada párrafo.
De niño siempre tuve el temor de que m padre fuera un cobarde. No porque lo viera correr seguido de cerca por un machete como lo vi tantas veces a Paco, el Gallina, y a Quinto Pascual. ¡Pero era tan diferente a los papás de mis compañeros de mi clase! En aquella escuela de barrio donde el valor era una virtud suprema, yo bebía el acíbar de ser hijo de un hombre que ni siquiera usaba cuchillo. ¡Como envidiaba a mis compañeros que relataban una y otra vez sin cansarse nunca las hazañas de sus progenitores! Nolasco Rivera lo dejaron muerto por un zanjón con veintitrés tajos de perrillo. Felipe Chaveta lucía una hermosa herida desde la sien hasta el mentón.
El párrafo consta de 8 oraciones que tratan de la misma idea. El protagonista cuando era niño, temía que su padre fuera un cobarde (oración 1).
Las demás oraciones que constituyen el párrafo son explicaciones o ampliaciones de esta idea principal.
Oración (2): No era cobarde porque huyese de nadie como hacían otros hombres.
Oración (3): Era muy diferente a los compañeros de clase de su hijo.
Oración (4): El protagonista sentía la amargura de ser hijo de un hombre que ni siquiera usaba cuchillo.
Oración (5): Envidiaba a sus compañeros de clase que relatan hazañas de sus padres.
Oración (6): Nolasco Rivera había desarmado a dos guardias insulares.
Oración (7): Perico Lugo tenía varias heridas de peleas.
Oración (8): Felipe Chaveta presumía una herida que tenía desde la sien hasta el mentón.
En todo párrafo bien construido hay una idea central en torno a la cual giran las restantes oraciones que lo componen. Como su nombre indica, la idea central es la que sintetiza o resume brevemente el contenido del párrafo. Las restantes oraciones del párrafo servirán para explicar, matizar o ampliar esta idea central.
El proceso de lectura
Conoce las etapas del proceso de lectura
¿Qué es la lectura?La lectura es la práctica más importante para el estudio. En las asignaturas de letras, la lectura ocupa el 90% del tiempo dedicado al estudio personal. Mediante la lectura se adquiere la mayor parte de los conocimientos y, por tanto mucho en la formación intelectual.
Mediante la lectura se reconocen palabras, se capta del pensamiento del autor y se contrasta con el propio pensamiento, de forma crítica. De alguna forma se establece un diálogo con el autor.
Se pueden distinguir tres clases de lecturas: una de distracción, poco profunda, en la que interesa el argumento, pero no el fijar los conocimimientos. Otra lectura es la informativa, con la que se pretende tener una visión general del tema, e incluso de un libro entero, Y por fin, la lectura de estudio o formativa que es más lenta y profunda y pretende comprender un tema determinado.
Proceso de lectura
La principal finalidad es que conozcas cada vez mejor el lenguaje y su uso, que utilices los niveles de pensamiento, los estilos adecuados a cada situación comunicativa, que en tus exposiciones orales y textos escritos utilices diversas estrategias para mantener el interés de quienes te escuchan o leen. Se espera que apliques los conocimientos adquiridos sobre el proceso comunicativo y las funciones del lenguaje, para que te sirvan también en los textos que lees.
Pre lectura
la prelectura es la etapa que permite generar el interés porel texto que lees. Es el momento para revisar los conocimientos previos. Además, es una oportunidad para motivar y generar curiosidad, activar los contextos, experiencias, creencias y conocimientos de los lectores.
Durante la lectura
Durante esta parte el lector podrá adquirir nuevos conocimientos, donde intervienen dos elementos fundamentales: la percepción visual de un texto escrito y el intelectual, encargado de la comprensión lectora. A su vez en esta etapa el lector identifica vocabulario desconocido y debe explicar cada párrafo para entender el mensaje del autor.
Post lectura
Es la etapa que permite conocer cuánto comprendió el lector, lo cual le ayudará a desarrollar las sigueintes actividades:
- resumir la información
- crear mapas concpetuales
- crear organizadores gráficos
- crear cuadros sinópticos
- prepar guiones y dramatizar
- armar collages que muestren el contenido
- cororborar las predicciones realizadas en la pre-lectura
- establecer la idea central y el mensaje del cuento
- Hacer un análisis literario
lunes, 6 de abril de 2015
Fragmento de la Iliada
Fragmento del Popol Vuh
No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión. No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia. Solamente había inmovilidad y silencio en la obscuridad, en la noche.
Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules, por eso se les llama Gucumatz. De grandes sabios, de grandes pensadores es su naturaleza. De esta manera existía el cielo y también el Corazón del Cielo, que éste es el nombre de Dios. Así contaban.
Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la obscuridad, en la noche, y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues, consultando entre sí y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento. Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas. Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua. De esta manera se perfeccionó la obra, cuando la ejecutaron después de pensar y meditar sobre su feliz terminación.
Ejemplos de mitos
El mito de Prometeo Encadenado
Prometeo era un hijo de Jápeto y la oceánide Clímene. Era hermano de Atlas, Epimeteo y Menecio, a los que superaba en astucia y engaños. No tenía miedo alguno a los dioses, y ridiculizó a Zeus y su poca perspicacia. Sin embargo, Esquilo afirmaba en su Prometeo encadenado que era hijo de Gea o Temis.
Prometeo fue el creador del hombre. Cuando él y Epimeteo (‘retrospección’) empezaron a hacer criaturas para poblar la tierra por orden de Zeus, Epimeteo prefirió la cantidad e hizo muchas criaturas, dotándolas con muchos dones que les había asignado para tal fin (piel, garras, alas y aletas, entre otros). Mientras su hermano hacía esto, Prometeo trabajaba cuidadosamente una criatura a semejanza de los dioses: un humano. Sin embargo, Prometeo tardó tanto en hacer su obra maestra que, cuando terminó, Epimeteo había usado ya todos los dones que Zeus les diera.
Prometeo sintió pena de su creación, viéndola tiritar en las frías noches de invierno, y decidió robar el fuego de los dioses después de que Zeus no estuviese de acuerdo con su idea de ayudar a los humanos. Trepó el monte Olimpo y robó fuego del carro de Helios (en la mitología posterior, Apolo) o de la forja de Hefesto, llevándoselo en el tallo de un hinojo, que arde lentamente y resulta muy apropiado para este fin. De esta forma la humanidad pudo calentarse. En otras versiones (notablemente, el Protágoras de Platón), Prometeo robaba las artes de Hefesto y Atenea, llevándose también el fuego porque sin él no servían para nada, y proporcionando de esta forma al hombre los medios con los que ganarse la vida.
Para aplacar a Zeus, Prometeo dijo a los humanos que quemasen ofrendas a los dioses. Con este fin sacrificó un gran toro. Cuando los dioses olieron las ofrendas, Prometeo urdió un engaño: escondió la carne bajo una capa de huesos y tendones, cubriendo el resto de huesos con apetitosa grasa. Dejó entonces elegir a Zeus la «carne» que comerían los dioses. Zeus eligió el plato de huesos, y Prometeo se quedó con el plato de carne para sí mismo y los mortales. Para castigar a Prometeo por su hibris (y al mismo tiempo a toda la humanidad), Zeus se llevó el fuego de la tierra.
Para vengarse de Prometeo por esta segunda ofensa, Zeus ordenó a Hefesto que hiciese una mujer de arcilla llamada Pandora. Zeus le infundió vida y la envió a Prometeo, junto la caja que le había regalado Hermes como dote, y que contenía todas las desgracias (plagas, dolor, pobreza, crimen, etcétera) con las que Zeus quería castigar a la humanidad. Prometeo sospechó y no quiso tener nada que ver con Pandora, alegando que era estúpida (al carecer de previsión), por lo que ésta fue enviada a Epimeteo, quien se casó con ella a pesar de las advertencias de su hermano para que no aceptase ningún regalo de los dioses. Pandora terminaría abriendo la caja, a pesar de las indicaciones en contra de Epimeteo.
Zeus se enfureció aún más al ver cómo Prometeo se libraba de Pandora, e hizo que le llevaran al monte Cáucaso, donde fue encadenado por Hefesto con la ayuda de Bía y Cratos. Zeus envió un águila (hija de los monstruos Tifón y Equidna) para que se comiera el hígado de Prometeo. Siendo éste inmortal, su hígado volvía a crecerle cada día, y el águila volvía a comérselo cada noche. Este castigo había de durar 30.000 años, pero a los 30 años Heracles pasó por el lugar de cautiverio de Prometeo de camino al jardín de las Hespérides y le liberó disparándole una flecha al águila. Este vez no le importó a Zeus que Prometeo evitase de nuevo su castigo, al proporcionar la liberación más gloria a Heracles, que era hijo de Zeus. Prometeo fue invitado a volver al Olimpo, aunque debía llevar con él la roca a la que fue encadenado.